Rio de Janeiro, Maracaná y las rivalidades latinas.

Nuestro último dia en Fortaleza estuvo lleno de convivencia con los locales. En la casa donde nos quedábamos, organizamos una fiesta en la alberca con una carne asada. El hijo de la dueña de la casa lleva por nombre Titov y nos ayudó a organizar todo y terminó invitando a unos amigos y amigas locales. Todo el día se resume en caipirinhas, carne asada, plática del partido en contra de Brasil, asi como intercambio de historias con nuestros amables anfitriones. Algo que olvidé mencionar en la publicación anterior es que las niñas 1,2 y 3 tenían un boleto adicional para el juego. En forma de agradecimiento, decidieron llevar a Titov al juego y creo que nunca pensó que terminaría viendo el juego en vivo. Nos despedimos de María, dueña de la casa y de Titov, sus palabras fueron:

Gracias por la playera, gracias por el boleto, gracias por todo, mi corazón es más mexicano a partir de ahora.

Tomamos un taxi y eventualmente un vuelo para regresar a Rio de Janeiro. Las experiencias en Rio fueron completamente distintas a lo vivido en días anteriores, ya que es una ciudad 100% turística. Si a esto le sumas fútbol, tienes una receta para pasar buenos momentos. Tuvimos oportunidad de visitar las atracciones turísticas locales: El Cristo de Corcovado y el Pan de Azúcar. Creo que nunca se repetirá lo que vivimos en ambos sitios, ya que los turistas llevaban puestas las playeras de sus equipos. Podías estar junto a un grupo de uruguayos con mantas y al dar vuelta encontrarte con un grupo de españoles o chilenos tomándose fotos. Podías escuchar en las filas historias de fútbol, apreciaciones de partidos y pronóstico para resultados de los siguientes encuentros. “Seremos campeones”, decía un grupo de chilenos, “A Chile se le acabará la suerte”, exclamaba uno que otro argentino. Entre tanta plática mundialista, las largas filas se sintieron cortas y me quedaba claro que solo un mundial te puede dar a conocer historias en una fila.

La vida nocturna en Rio es brutal y nos dejamos llevar por la buena vibra. Tuve oportunidad de hablar con unos colombianos que me explicaban las rivalidades en Sudamérica. El principal enemigo en estos rumbos es el argentino, al parecer todos opinan que siempre mantiene una actitud de arrogancia y es mal perdedor. En lo personal yo he conocido argentinos que son buenas personas, pero al parecer al momento de hablar de fútbol no son muy queridos en estos rumbos. Para conocer el otro lado de la moneda, platiqué con un hincha argentino solo para saber su forma de ver la rivalidad en Sudamérica. Sus primeras palabras fueron “nadie nos quiere aquí”, el tiene claro que no son los más amigables y que la rivalidad más fuerte es y seguirá siendo con Brasil. También opinó que la actuación de Chile era un destello de suerte y que se les apagaría en la siguiente ronda. Mostró gran respeto por los mexicanos y opinaba que eventualmente tendríamos que hacer cosas grandes en los mundiales, nos despedimos y un par de horas más tarde lo encontré tirado en una mesa con una borrachera de muerte.

La gente en Rio es atlética y siempre podrás encontrar a alguien haciendo ejercicio en la playa. Hay mucha cultura del ejercicio entre los cariocas y así como puedes ver corriendo a un abuelito en la playa, podrás toparte con mujeres jugando volley-fut como verdaderas campeonas. Ojalá en México pudiéramos presumir de esto, es difícil poder compararnos con ellos pero me queda claro que hay muchas diferencias entre ellos y nosotros. Habiendo recorrido las playas de Ipanema y Leblón, por fin estábamos listos para cumplir un sueño más: ver un partido en el legendario estadio Maracaná.

Rusia-Bélgica: un partido para el recuerdo.
Tomamos temprano un taxi el día del juego y se podía ver que Beto, Toño y yo estábamos más que emocionados. Al llegar al estadio podías ver a uno que otro aficionado dispuesto a comprar boletos en reventa, el único precio que escuche fue de $500 USD para comprar un boleto. La organización en este estadio era bastante buena, casi no encontrabas filas para nada y el acceso fue relativamente rápido. Beto tuvo que ir a otra sección del estadio para encontrarse con otro amigo, mientras que Toño y yo seríamos nuevamente compañeros de estadio. Aplicando el ritual de la cerveza antes del partido, pudimos ver gente de todos lados en los pasillos. Evidentemente había mucha afición Rusa y Belga, yo en lo personal tenía muchas expectativas de ver como los rusos apoyaban a su equipo, si hay alguien más loco que un mexicano, debe de ser un ruso.

Salimos de los túneles de acceso y la imagen era impresionante, por fin en el Maracaná. Es un estadio con capacidad para 90 mil personas y era un hecho de que lo veríamos lleno. Independientemente de esta experiencia, creo que no le llega a un estadio azteca lleno, pero no cabe duda que impone. Tomamos nuestros lugares detrás de la cabecera del portero de Bélgica, Curthois. Para nuestra fortuna nos tocó estar junto a afición rusa, en su mayoría jóvenes y uno que otro adulto con barriga chelera. Les dio gusto ver a unpar de mexicanos dispuestos a apoyar a Rusia, nos decían: “este juego es clave, si no ganamos nos vamos a casa”. Pasaron unos minutos y empezó a entonarse el himno de FIFA FAIR PLAY. Me gusta demasiado esta canción, tanto que pienso ponerla cuando entre a la iglesia en mi boda. Los jugadores se formaron y los himnos se escucharon en el estadio, me quede pasmado con la forma de cantar por parte de los rusos. Tengo la tarea de encontrar una traducción de su himno por que de verdad que se me enchinó la piel cuando cantaron. Después de esta bonita experiencia, se escucho el silbatazo inicial y el partido comenzó.

La forma de vivir un partido por parte de un ruso está llena de pasión. Estos amigos tienen como 4 o 5 porras que al parecer son características durante sus juegos, la verdad es que no tenia idea de lo que gritaban pero Toño y yo gritábamos de acuerdo a lo que “entendíamos”. Algo que me gustó mucho es que gritan porras a otro sector de rusos y ellos contestan con la misma porra. Estoy seguro que en la transmisión del partido en televisión, se pudo escuchar más de una vez el grito de “¡RUSSIA, RUSSIA!”. Al parecer entre uno de esos momentos de grito y brinco con estos amigos, Toño y yo salimos en la transmisión del partido, si tienes curiosidad de vernos te invito a que busques el minuto 59 del partido en youtube. El partido estaba muy cerrado con una posesión de balón del 50%-50%, de repente hubo un desborde por izquierda y con una buena jugada de penetración al área junto con la famosa “diagonal de la muerte”, Bélgica estaría anotando el 1-0. Nuestra sección se quedó en silencio por el resto del juego y Toño y yo nos sentíamos tristes por nuestros nuevos amigos. El partido terminaría de esta manera, junto con esta bonita experiencia, la salida del estadio fue rápida y eventualmente nos encontraríamos con Beto en un semáforo. Nos contó que estaba pegado a la sección de belgas (en el buen sentido de la palabra) y que la pasó bastante bien, caminando con el resto de la gente que salía del estadio pudimos tomar un camión que nos llevaría de regreso al departamento en Leblón. Nos fuimos temprano a la cama ya que al día siguiente estaríamos tomando un vuelo rumbo a la última sede en etapa de grupos para México: Recife.

Mi respuesta para FIFA sobre su inconformidad con el grito mexicano: “puto”.
Me resulta increíble que FIFA se esté preocupando por este tipo de cuestiones en el mundial. Este grito representa nuestra identidad futbolera y se ha vuelto famoso ya en varios países, no representa ninguna ofensa y aquél que se sienta ofendido no entiende lo que el fútbol representa para nosotros. En lo personal creo que FIFA tiene que preocuparse por otras cuestiones como lo es el mal uso de los boletos para personas con sillas de ruedas o discapacidades. En caso de que no lo sepas, se destinaron algunos boletos y secciones para personas con estas características y no he parado de ver el mal uso que se le está dando. Muchísima gente fingía lesiones o discapacidades para entrar al estadio con estos boletos y entrar con sillas de ruedas o muletas. Supe de dos casos en los que la gente tuvo que conseguir alguna muleta o silla de ruedas para poder hacer “válido” su ingreso. Obviamente al ver a otra persona en muletas dentro de los estadios, yo dudaba mucho que en realidad la necesitaran. Se coló una foto en redes sociales de una brasileña que “milagrosamente” se levanta de su silla de ruedas durante el partido Brasil-México. No estoy de acuerdo con las injusticias y esto claramente lo es y me expreso de esta manera ya que muchos aficionados como yo, sufrieron y batallaron por conseguir boletos de manera correcta. En conclusión, le escribo “eeeeee puuuutooooo” a las personas de FIFA para que sepan que hay otras cosas más importantes por revisar, antes que un mero grito de pasión futbolera.

Gracias por seguir el blog, actualmente me encuentro en sala de espera para el vuelo a Recife. En la próxima publicación te contaré las experiencias del México-Croacia y todo lo que viviremos en las siguientes 48 horas.

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One thought on “Rio de Janeiro, Maracaná y las rivalidades latinas.

  1. martha pena dice:

    Excelente tu blog me haces viajar imaginariamente, bien porr imviyar a Titov, y ti salida en la tele con Tomo gue emocionante verlos en la tepeticion q amablemente Lupota aviso, lo de los discapacitados si que no tiene nombre y hou mas q nincs a cantar lo mas fuerte nuestro himno y gritsr eeeeehhhh. puuuuttttoooo!!.Disfruten esyos dias q led quedan besos y bendiciones y VAMOS MEXICOOO!!

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