3 días, 3 fiestas y 3 crudas.

Las publicaciones anteriores han estado muy enfocadas en cuestiones deportivas. Sé que hay muchas personas preguntando por las fiestas que nos hemos metido en tierras brasileñas, así que los siguientes relatos son para ti que tienes mente morbosa. Espero disfrutes leer las siguientes líneas mientras yo escribo con una cruda espantosa de 3 días de fiesta.

Fiesta en Sao Paulo

Te platiqué que fuimos a un bar llamada “La Fiesta” y la hermosa abundancia de mujeres hermosas en el lugar. Terminando el partido, Ceci, Beto, Toño y yo nos dimos lo que en México apodamos con el nombre de una “turbochela”. Ya estábamos un poco enfiestados cuando nuestra querida anfitriona decidió que era buena idea pedir 4 shots de whisky para acelerar la fiesta. Para esos momentos ya estábamos platicando con unas damitas y discutíamos si México le ganaría a Brasil. No aflojaron con el marcador y creo que apostamos algo cuando regresáramos de nuevo a Sao Paulo. Según Beto, la peor idea para ese día era embriagarnos ya que teníamos un vuelo por la noche. Pues si, efectivamente fue una mala idea porque ya los 3 traíamos una fiestota y ni las luces de que era momento de irnos. Creo que Beto me jaló de la oreja y me dijo “vámonos”, fue ahí cuando nos despedimos de nuestras nuevas amigas y nos fuimos caminando al depa de Ceci.

En la caminata íbamos gritando y celebrando como si el triunfo fuera nuestro. Mucha gente nos tocaba el claxon y eso solo nos daba más ánimos. Pedimos un taxi al llegar al depa de Ceci, le agradecimos cada uno dándole un abrazo (tranquilo amigo Pablo, abrazo de amistad) y nos fuimos rumbo al aeropuerto. Recuerdo que íbamos hablando con el taxista del partido, el claramente se dio cuenta de nuestro estado etílico porque me dio a entender que teníamos que tomarnos un café si queríamos tomar nuestro vuelo, ya que con nuestro aliento de cerveza Brahma nunca nos dejarían pasar.

Al llegar al aeropuerto y dejar las maletas, fuimos atendidos por un trabajador gay de la aerolínea TAM. Por cuidar las identidades, no diré quién consiguió un trato preferencial al hablarle bonito, pero eso nos ayudó a que no hubiera ningún problema con nuestro pase de abordar. Una vez que Beto terminara de cortejar al trabajador, pasamos a sala de espera y ahí nos encontramos con su primo “Lucho”. Platicamos un poco de su vuelo y decidimos irnos a nuestra sala de espera para tomar el vuelo rumbo a Natal. Nuestra condición etílica no había bajado mucho y llegando a la sala nos encontramos con el ex futbolista Carlos Hermosillo. Nos tomamos una foto con el y bajo mis condiciones de alcohol le dije: “tu fuiste un chingón”. Su respuesta para el grupo de jóvenes ebrios fue: “Pues cuiden sus cosas chavos”, en el fondo entendimos que lo que realmente nos quiso decir fue “que buena fiesta traen”.

El avión era un verdadero congal. Se escuchaban gritos y porras para Hermosillo, chiflidos a las aeromozas y comportamientos característicos del buen mexicano. Me dormí todo el viaje y amanecí con una cruda inmensa, junto con una falta de sueño brutal.

Arena Das Dunas y la historia del “entambado”

No es ninguna novedad que ir al estadio involucra una buena fiesta. Había mucho mexicano ahogado en alcohol cantando el cielito lindo. Al terminar el partido se armaron los cánticos en los pasillos. El ya famoso “¿Y dónde están y donde están?” se escuchaba con todo, “México, México” y “Brasil va a probar el chile nacional” se dejaron venir también. Recuerdo estar en medio de una bolita como de 80 mexicanos cuando empecé con el grito de “Oribe, Oribe, Oribe” y un chavillo como de 18 años salió de la nada con un cartonsito con la cara de Oribe. No sé ni como o porqué pero no lo pensé ni un segundo y en menos de un parpadeo lo cargué y lo empezamos a aventar como novio de boda. No sé que habrá pasado con el ya que la gente se lo llevó en brazos.

Afuera del estadio estaba lleno de gente ebria gritando como locos. Empezamos a caminar para buscar algún lado donde continuar la fiesta y justo debajo de un puente, con gorra y chamarra cubriéndose la cara, estaba escondido el grandísimo Cuauhtémoc Blanco. Hablaba por teléfono para que pasaran por el, sin hostigarlo le pedimos una foto y le dimos las gracias. Seguimos caminando y eventualmente dimos con una pizzería para poder ver el partido. Para este momento ya éramos 5 los integrantes de la fiesta, Daniel Vazquez y Antonio De Tavira.

La pizzería era un caos, no había comida para tanto mexicano y lo único que te daban era cerveza. De pronto un mexicano llego como con 7 pizzas que compró en un lugar cercano y las puso en su mesa, sin darse cuenta otro mexicano más vivo robó un par de esas pizzas y a nosotros nos regaló una. La devoramos en 5 segundos y terminamos de ver el partido de España en contra de Holanda. El cuerpo no daba para más, la lluvia nos apagó y solo queríamos una regadera caliente, fue entonces cuando decidimos ir al hotel.

Cerca de la 1 AM, el primo de Beto llegó al hotel y nos pudimos dar cuenta por los gritos. Junto a el venían dos amigos más y traían una fiesta endemoniada. Nos contaron que uno de ellos fue atrapado por la policía al hacer del baño en vía pública, eventualmente terminarían en la cárcel local y ya que se les bajó su fiesta pudieron salir con una multa de 136 reales. Seguimos con la fiesta cerca de las 6 AM cantando una y otra vez “brasileño brasileño, que amargado se te ve, Hugo Sanchez fue más grande, fue más grande que Pelé”.

La fiesta del día siguiente comenzó cerca de las 2 pm en la playa de Punta Negra en Natal. Llegamos a un bar para ver toda la jornada de partidos de ese día. Por ahí del segundo tiempo del Uruguay-Costa Rica se nos unieron Daniel y Antonio. En el bar estaríamos tomando con gente de Bélgica, Colombia, USA, Italia, Inglaterra, Noruega y por supuesto uno que otro mexicano más. La fiesta se salió de control durante el Inglaterra-Italia y recuerdo que pedí rondas de tequilas con mis nuevos amigos noruegos. Me enseñaron el cántico tradicional de su selección y estuvimos cantando por bastante tiempo. Un belga loco organizó varias veces el ya famoso “eeeeeeeee puuuuuuto” y las colombianas cantaron el cielito lindo, no se como pero eventualmente una de ellas mostraría unos calzones de Colombia que traía puestos. Los meseros del bar estaban como locos tomando fotos de esas escenas, no sé si estaban asustados pero definitivamente nunca esperaron que eso se transformaría en una verdadera locura.

Fue así como terminó el tercer día de fiesta por ahí de medianoche. Nuevamente nos tocó despertarnos temprano para tomar el vuelo a nuestra siguiente sede: Rio de Janeiro.

Sigo con la recolección de imágenes, en la siguiente publicación platicaré de nuestra llegada a Rio de Janeiro con nuestro segundo anfitrión y el camino a la segunda sede de México: Fortaleza. Muchas gracias por leer el blog, espero siga siendo de tu agrado.

Anuncios
Estándar

One thought on “3 días, 3 fiestas y 3 crudas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s